A su antiguo diseñador no puedo más que aplaudirle, solo con ver a Daría Werbowy con una camiseta caqui agujereada empecé a buscar inconscientemente unas tijeras en un ataque de inspiración. Así que solo espero que, aunque ya no para esta marca, Christopher Decarnin continúe su legado de chaquetas armadas y pirate rock.
Gracias a Dios esto no se queda así, podemos seguir afirmando que el espíritu Balmain sigue siendo el mismo aunque en obligada evolución,y así entra en escena el jovencísimo sucesor, Olivier Rousteing, que no se añade presión extra intentando dar un aire diferente a la marca (chico listo, si algo sigue funcionando,por ahora,no intentes arriesgar por arriesgar).
El resultado ha sido una colección muy Decarnin, y para sus seguidores entre los que me incluyo, me gustaría simplemente aplaudir, ¡Bravo!.





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